Solidaria

Podemos definir nuestro modelo como solidario desde dos puntos de vista: su funcionamiento y su financiación.

Funcionamiento solidario
Con respecto a su funcionamiento, la medicina no es ni debe ser un negocio. Por lo que no debe regirse por un afán lucrativo.
Nuestra actividad es un servicio que persigue el bienestar de nuestros pacientes. Lo hemos elegido por vocación y pretendemos poder desarrollarnos como profesionales a la vez que sea un medio de vida que nos provea ingresos dignos.

En ese sentido el compromiso de los profesionales de la i-medicina debe ser:

  • No adoptar jamás las reglas del mercado que aprovechan una posición ventajosa para lucrar o para condicionar la conducta de sus pacientes.
  • Adecuar los honorarios a las posibilidades y realidades de los propios pacientes buscando que prime el acceso a la atención médica por encima del lucro.
  • No contraer ningún tipo de vínculo que condicione su actuación frente a los pacientes.
  • Velar por el bien del paciente y anteponerlo por sobre cualquier otra circunstancia.

Ver un ejemplo de una actuación solidaria por parte del médico

El paciente también debe mantener su compromiso y ser solidario. Puesto que el modelo facilitará, tanto a nivel económico como de disponibilidad, que el paciente haga uso a discreción de los servicios, éste deberá comprometerse a evitar la sobreutilización innecesaria que irá en detrimento de otros pacientes y también del profesional al sobrecargarlo.

Financiación solidaria
Desde el punto de vista de la financiación, proponemos que los recursos de la i-medicina sean financiados tanto por los profesionales como por los usuarios. En contra de lo que pudiera pensarse no son tan altas las necesidades de financiación.

Para el médico representaría un gasto de operatividad con una inversión mínima pero de rentabilidad mucho más beneficiosa que otros sistemas.

Para el paciente no representaría más gasto del que consumiría del sistema. Incluso bastante más económico que la cuota de un servicio privado de medicina (mutuas) pero con muchos más beneficios. Ese gasto estaría limitado a un máximo anual aún cuando haga un uso mayor.

El modelo propone un sistema abierto a agentes externos para que puedan acoplarse y generar desarrollos propios que mejoren su funcionabilidad, sea para uso de los médicos como de los pacientes, a un costo mínimo. De una manera análoga a como lo hacen los sistemas informáticos de código abierto.

La i-medicina tampoco excluye a las empresas de salud ni a la seguridad social, que tienen un lugar para participar y formar parte de un nuevo modelo sanitario mayor.

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