Basta de dietas

El término “dieta” impone en lo coloquial, de la mayoría de las personas, el concepto de régimen de alimentación transitorio, a realizar por un tiempo determinado, mientras se consiguen unos objetivos buscados de bajar de peso. Alcanzada o no la meta deseada, la “dieta” se abandona para regresar a las antiguas costumbres de alimentación.

La idea de “dieta” va ligada a la de “sacrificio”, de privaciones que de alguna manera serán compensadas, al finalizar la etapa de esfuerzo, con esas comidas prohibidas, abundantes y postergadas durante el tiempo de sobriedad alimentaria.

Así  entendidas las “dietas”, aún las más exitosas en un primer momento, están condenadas al fracaso y la frustración para quien después de largas penurias, recupera el peso perdido, muchas veces cargando con la culpa de no haber sido capaz de mantener lo que logró y agrabado, en ocasiones, por un aumento mayor al del punto de partida.

Enfocar los hábitos alimentarios de forma positiva, libre, y dirigida a todo lo que sí se puede comer en el contexto de un estilo de vida saludable, ayudará a conseguir cambios duraderos y definitivos en las conductas de alimentación. Reemplazar la palabra “dieta” y la idea que ella impone es fundamental para conseguir el objetivo de un estilo de vida saludable, basado en unas costumbres alimentarias perdurables a largo plazo y sobre todo placenteras. Más aún en una cultura como la nuestra, donde la comida es central como medio de satisfacción, identificación y relación, tanto individual como social.